Autor: Varios (12)
Editorial: Alma Clasicos ilustrados
Paginas: 320
Titulo original:
Sinopsis
Berenice, de Edgar Allan Poe (1835)
Egaeus, es un joven estudioso quien crece en una mansión grande y lúgubre con su prima Berenice. Sufre un tipo de trastorno obsesivo, una monomanía que le hace fijarse en los objetos. Berenice, bella en su origen, padece una enfermedad degenerativa no especificada, de la que son síntoma los periodos de catalepsia, a los que se refiere como un "trance". Sin embargo, ambos están a punto de casarse.
Una tarde, Egaeus ve a Berenice sentada en la biblioteca. Cuando ella sonríe, él se fija en sus dientes. Su obsesión se apodera de él, y durante días entra y sale de su conciencia, pensando constantemente en sus dientes.
Deja a los muertos en paz, de Ernst Raupach (1823)
Walter, un noble de Burgundia, casado en segundas nupcias, se lamenta junto a la tumba de Brunhilde, su amante de juventud y primera esposa cuando a medianoche se encuentra con un hechicero que está recogiendo hierbas para sus sortilegios. El hechicero le plantea la posibilidad de devolverle a su amada, aunque le advierte que es mejor dejar a los muertos en paz. Sin embargo, Walter desecha la advertencia y acepta que el hechicero le ayude a recuperar a su amada Brunhilde.
El hechicero asiente y resucita a la primera esposa de Walter, quien la lleva a su castillo antes del alba. Obsesionado por haberla recuperado, Walter expulsa a su segunda esposa Swanhilde de su lado y convierte a Brunhilde en la dueña de su hogar. Sin embargo, la nueva señora llena de espanto a los criados, pues impone un gobierno implacable sobre todos los que la rodean y al mismo tiempo comienza a alimentarse de sangre.
Pronto comienzan a surgir rumores de la aparición de una peste que siembra estragos en la población, y aunque muchos sospechan de la señora del castillo no se atreven a enfrentarse a ella. En su insaciable sed de sangre Brunhilde mata a los dos hijos de Walter y Swanhilde, y finalmente comienza a alimentarse de Walter, y solo entonces este se da cuenta del error de sus actos.
El almohadon de plumas, de Horacio Quiroga (1917)
Tres meses después de casarse con Jordán, un hombre callado y serio, Alicia se enferma de una gripe y adelgaza bastantes kilos. Pasa varios días en cama sin reponerse.
Una mañana Alicia amanece desvanecida y no puede levantarse. El médico le ordena descanso absoluto y no logra explicar su malestar. Al día siguiente se despierta peor. El médico realiza exámenes y encuentra una fuerte anemia que no puede interpretar.
El invitado de Dracula, de Bram Stoker (1914)
Un caballero inglés (cuyo nombre nunca se menciona en el relato pero se supone que es Jonathan Harker, uno de los protagonistas de Drácula) mientras pasea en carruaje por la ciudad de Múnich antes de dirigirse a Transilvania. Es la Noche de Walpurgis, y a pesar de las advertencias del asustado cochero (Johann), llegados a una alta meseta a las afueras de la ciudad el joven inglés deja temerariamente el carruaje y desciende solo por un serpenteante camino con intención de ver el pueblo abandonado que el cochero le ha dicho que hay en un hondo valle. Antes de perder de vista el carruaje, en lo alto de una colina vislumbra un extraño alto y delgado.
Llega a un antiguo y oscuro cementerio en medio de un bosque, donde hay una tumba de mármol (con una gran estaca de hierro atravesándolo) en la que se encuentran grabadas las palabras Denn die Toten reiten schnell (“Porque los muertos viajan deprisa”, fragmento del poema "Lenore", de Gottfried August Bürger), y donde se encuentra con el espectro de una vampiresa llamada Condesa Dolingen de Graz.
El vampiro de John William Polidori (1819)
Aubrey, un joven inglés, conoce a Lord Ruthven, un hombre de origen misterioso que ha entrado en la alta sociedad londinense. Aubrey acompaña a Ruthven a Roma, pero lo deja después de que Ruthven seduce a la hija de un conocido mutuo. Aubrey viaja a Grecia, en donde él se siente atraído por Ianthe, la hija de un posadero. Ianthe le habla a Aubrey sobre la leyenda del vampiro. Ruthven llega a la escena y poco después Ianthe es asesinada por un vampiro. Aubrey no conecta a Ruthven con el asesinato y se vuelve a reunir con él en sus viajes. El dúo es atacado por bandidos y Ruthven es herido de muerte. Antes de morir, Ruthven hace que Aubrey jure que no va a hablar de su muerte ni cualquier otra cosa relacionada con él por un año y un día.
Aubrey regresa a Londres y se sorprende cuando Ruthven aparece poco después, sano y salvo. Ruthven le recuerda a Aubrey su juramento de mantener su muerte en secreto. Ruthven entonces comienza a seducir a la hermana de Aubrey.
La dama palida, de Alejandro Dumas padre (1849)
Hedwige, una noble polaca de Sandomir, que en el año 1825, durante la guerra entre Polonia y Rusia se ve obligada a exiliarse al monasterio de Sabastru, tras la muerte de sus dos hermanos y siguiendo la voluntad de su padre, que se queda a defender el castillo de la familia aun sabiendo que morira en ello.
Durante su viaje ella y sus guardaespaldas son asaltados por bandoleros en las motañas, dirigidos por Kostaki, que la verla, la quiere para si, su hermano Gregoriska, interviene y la salva, pero es llevada por Kostaki al castillo de la familia, la noble familia de los Brancovan. Los dos hermanos de madre, que no de padre, respetan la vida de Hedwige y se enamoran de ella, y comienzan a competir por su afecto. La mdre, intenta que se decida por su favorito, Kostaki.
Una noche Gregoriska le propone a Hedwige que huya con él, y la joven acepta su petición. Sin embargo Kostaki descubre las intenciones de su hermano y sale en su busca. Al descubrirse el cadáver de Kostaki, la madre de los dos hermanos pide a Gregoriska que acabe con su asesino, y Gregoriska lo jura.
Mientras tanto, durante las noches Hedwige comienza a ser visitada en su alcoba por un vampiro que se alimenta de su sangre, y deja una terrible palidez en su cuerpo. Gregoriska, al descubrirlo trata de proteger a su amada y planea enfrentarse con el no muerto para evitar que acabe matándola.
La Familia del vurdalak, de Alexei Tolstoi (1884)
El Marqués de Urfé, un joven diplomático francés, se encuentra en un pequeño pueblo serbio , en casa de un anciano campesino llamado Gorcha. El anfitrión está ausente: salió de la casa hace diez días con otros hombres para buscar a un forajido turco, Alibek. Al salir, les dijo a sus hijos, Georges y Pierre, que lo esperaran diez días en punto y, si llegaba un minuto después, lo mataran clavándole una estaca de álamo en el corazón, pues dejaría de ser humano y se convertiría en un vourdalak (vampiro).
El día que el Marqués llega al pueblo coincide con el décimo día de ausencia de Gorcha. La familia espera la hora con creciente ansiedad y allí está, apareciendo en el camino a las ocho de la noche, exactamente a la hora a la que partió hacía diez días. Sus hijos no están seguros de cómo interpretar esta extraña precisión. Georges sospecha que su padre se convirtió en un vourdalak, Pierre insiste en lo contrario. Entonces, el hijo de Georges muere inexplicablemente. El diplomático francés tiene que abandonar la casa y continuar su viaje.
La habitación de la torre de E.F. Benson (1912)
Cuando tenía dieciséis años que comencé a tener cierto sueño. Comenzaba conmigo sentado a la puerta de una gran casa de ladrillos rojos, donde sabía que tenía que estar. El sirviente que me abrió la puerta, me dijo que el té sería servido en el jardín y me llevó a través de un vestíbulo de paneles oscuros, con una gran chimenea sobre un alegre césped. Había un pequeño grupo de personas en torno a la mesa del té; pero todos me eran extraños, excepto uno, que era un antiguo compañero del colegio, llamado Jack Stone, que me pareció era el chico de la casa, y él me presentaba a sus madre y padre y a un par de hermanas. Recuerdo que yo estaba sorprendido por encontrarme allí, ya que al muchacho en cuestión apenas lo conocía, y me era desagradable; de hecho, él había abandonado la escuela hacia cosa de un año. Hacía bastante calor, y reinaba una intolerable opresión en el lugar. Junto al jardín había una pared de ladrillos rojos, con una puerta de hierro en su centro, fuera se veía un nogal. Nos sentamos a la sombra de la casa, frente a una hilera de largas ventanas, dentro de las que pude ver una mesa con un mantel, llena de objetos de plata y de cristal. Este jardín frente a la casa era muy largo, y al final del mismo se erguía una torre que tenía tres pisos, que me pareció mucho más antigua que la casa.
La señora Stone, que, como el resto de los concurrentes, estaba sentada en completo silencio, me dijo:
—Jack te mostrará tu cuarto: yo te di la habitación en la torre.
Inexplicablemente, con sus palabras mi alma se fue al piso. Me sentí como si ya conociese la habitación en la torre, y que allí había algo espantoso. Jack se paró, y yo comprendí que tenía que seguirlo. En silencio pasamos cruzamos el vestíbulo, y subimos una gran escalera de roble, llegando por fin a un pasillo con dos puertas. Él abrió una de las puertas, y yo entré, luego de lo cuál, la cerró. Fue entonces que supe que mi previa conjetura era correcta: había algo desagradable allí, y con el terror de la pesadilla que me envolvía, desperté en espasmos de pánico.
La muerta enamorada, de Theofile Gautier (1836)
El párroco Romuald, ya con sesenta y seis años de edad, narra a otro sacerdote una historia de su juventud, que el propio Romuald califica de «singular y terrible», y de la que no está seguro de si fue un sueño o realidad.
Retrotrayéndose a la víspera de su ordenación como sacerdote, Romuald cuenta cómo había vivido por completo ignorante del mundo exterior y cómo no había nada más excelso para él que la vida religiosa.
Sin embargo, al acudir a la ceremonia de ordenación, queda prendado de una misteriosa y bella mujer, quien le lanza una mirada tan hipnótica que hace escuchar a Romuald su súplica para que no lleve a cabo su ordenación y sea suyo. Romuald desea rehusar el sacerdocio, pero se muestra incapaz, pese a todos sus esfuerzos, de realizar su propósito, y cumple mecánicamente con los pormenores del sacramento.
Cuando se dispone a abandonar la iglesia, la misteriosa mujer lo aborda y le reprocha lo que ha hecho. Al poco, un paje entrega al recién ordenado sacerdote una cartera que contiene únicamente dos hojas de papel con estas palabras: «Clarimonde. Palacio Concini».
Obsesionado por volver a ver a Clarimonde, Romuald muestra un extraño comportamiento que inquieta a su patrono, el abad Sérapion, quien le conducirá, al día siguiente, a la parroquia asignada al nuevo sacerdote. Una vez instalado como párroco, Romuald es requerido para oficiar un servicio fúnebre para una gran dama que resulta ser Clarimonde. Creyéndola muerta, no resiste la tentación de besarla en los labios. Pero, para su sorpresa, Clarimonde responde al beso, y anuncia a Romuald que volverán a verse.
Durante los siguientes tres años, Romuald recibe cada noche la visita de Clarimonde, quien se lo lleva con ella a Venecia para que sea su amante. Así sucede, pero cada día, el sacerdote vuelve a despertarse en su parroquia, para volver por la noche al encuentro de Clarimonde.
Porque la sangre es la vida, de F. Marion Crawford (1905)
El narrador, que bien podría tratarse del propio Crawford, está cenando con Holger, un amigo pintor, en la terraza de un viejo torreón construido en la costa oeste de Calabria por el emperador Carlos V para proteger la zona de los ataques de los piratas del norte de África.
Cuando la luna realza divisan un pequeño montículo en la ladera de una montaña próxima. Holger sospecha que se trata de una tumba y cree distinguir un cadáver tendido sobre ella y decide acercarse para comprobarlo. Su anfitrión, que ya conoce el fenómeno, le deja hacer. Cuando Holger se acerca, el ser brumoso que hay tendido parece levantarse e intentar agarrarlo, aunque el pintor no puede verlo desde donde está.
Tras regresar Holger a la torre sin haber visto nada, su anfitrión le cuenta la historia del lugar. El viejo Alario se estaba muriendo y enviaron a la sirvienta Cristina a buscar un médico, pero en las cercanías se encontró con dos albañiles que estaban trabajando en la casa y habían robado un cofre de hierro. Asustados, mataron a la muchacha para que no los delatara y la enterraron con el cofre, tras lo que volvieron al pueblo para que no notaran su ausencia.
Cuando Alario muere, el robo es descubierto y los dos albañiles son acusados como principales sospechosos, sin embargo, éstos consiguen escapar. Ante la ausencia de Cristina, muchos en el pueblo sospechaban que estaba confabulada con los albañiles y que ha huido con ellos.
Ángelo, el hijo de Alario, permanece pobre y solo en la casa de su padre. Sin embargo, durante las noches, cuando regresa del trabajo diario comienza a ser acosado en sueños por una extraña mujer de labios muy rojos. Una noche despierta en medio del desfiladero, tiritando de frío y muy débil. Finalmente Ángelo es atraído a un montículo donde le espera Cristina, que bebe su sangre en las noches siguientes.
Carmilla, de Sheridan Le Fanu (1872)
Laura, narra cómo su vida pasa de plácida y tranquila a desconcertante y espantosa cuando aparece Carmilla, una joven hermosa y enigmática. Laura es una joven que vive con su padre y unos criados en un antiguo castillo en las lejanías de Estiria (Austria). A menudo, recuerda cuando era una niña y estaba dormida en los brazos de una joven y se despertaba al sentir dos agujas en su pecho.
Su vida da un giro cuando, delante del castillo donde viven, el carruaje de una dama sufre un accidente, y su hija, que también viajaba en él, queda inconsciente. Como la dama no podía perder tiempo y debía seguir su viaje, la joven es recibida en el castillo Hollis hasta que su madre vuelva a buscarla. Laura y la joven, Carmilla, traban amistad, a pesar de que la nueva inquilina muestra rarezas en su comportamiento: se despierta después de mediodía y se encierra en su cuarto sin dar señales de estar en él. La narración toma un giro más oscuro cuando una serie de muertes misteriosas ocurren en el área circundante, cada víctima presenta síntomas similares.
Varney, el vampiro, de James Malcolm Rymer (1845)
Una joven se despierta una noche de tomaneta, con un vampiro en su ventana, este entra y la joven esta paralizada por lem iedo.
Amor: 2
Humor: 0´5
Acción: 1
Aventuras: 1
Terror: 2
Sexo: -
Critica
Terror, amor de ultratumba, un poco de amor lesbico, vampiros mas o menos seductores.
Como suele suceder con los libros de ralatos, especialmente cuando son de diversos autores, hay algunos que te gustan mas que otros, pero esta brillante selección no tiene muchos altibajos, aunque en mi caso particular me quedo con El vampiro, Carmilla y La dama palida
Nota ⭐⭐⭐⭐

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